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Intercambio Cultural: Testimonio de Silvia, estudiante de IEF

Estudiar en otro país es una experiencia que no tiene comparación. No solo te deja un nuevo aprendizaje sino que te llena de nuevas vivencias, nuevos amigos, te ayuda a crecer, personal y profesionalmente, y te permite conocer una nueva cultura a profundidad. Hoy les quiero contar porque yo volvería una y otra vez a repetir una estancia lingüística en el extranjero. Por cierto, soy Silvia, vengo de Venezuela y tengo ocho meses estudiando francés en IEF, este es el segundo idioma que aprendo en un país nativo y estoy segura de que no será el último.

El intercambio cultural es de mis partes preferidas de una estancia lingüística

Entendí que el mundo es infinito

Si ya me lo imaginaba, estudiar en el extranjero me confirmó que vivimos en un lugar gigante, lleno de formas de pensar, maneras de comunicarnos, historias que descubrir y platos que probar. Mi curiosidad ha aumentado con cada persona que conozco, que me cuenta de su país, de su cultura. Me he sentido pequeña ante tanto que ver, pero cada día un poco más consciente de lo que está a mí alrededor, conciencia que solo hace que mis ganas de explorar más crezcan diariamente. Además, he descubierto que disfruto mucho contar de donde vengo y porque mi país es especial, comunicar a otras personas lo que hay de mi lado del mundo es una de las cosas que más me gusta. El intercambio cultural será siempre una de mis partes preferidas de todo el proceso.

Me abrí a la gente

Yo nunca había sido de las personas que se presentaran ante un desconocido y mucho menos que se atreviera a hacerle toda una lista de preguntas. Y aunque acepto que aún puede darme un poco de pena de entrada, luego no lo pienso mucho. Me siento increíble cada vez que una nueva persona se siente cómoda para contarme de donde viene, porqué está allí y cuáles son sus planes. Cada nueva persona que conozco deja en mí un nuevo aprendizaje y uno de los más grandes ha sido entender que todos somos iguales y que compartir nuestras experiencias nos conecta mutuamente.

Tengo amigos en todo el mundo

Luego de mis estancias lingüísticas puedo decir que mis amigos son internacionales. Parece que tengo una casa en cualquier lugar del mundo donde llegar y sentirme como en mi hogar pero descubriendo otras culturas de la mano de gente que no es desconocida para mí. De mi estancia anterior en Londres, donde estuve un año aprendiendo inglés, me quedaron excelentes amigos, que aun ocho años más tarde mantienen contacto conmigo. Incluso, a dos de ellos ya los he visitado en sus países y han sido de las mejores experiencias que he tenido.

Soy mucho menos complicada

Si antes me preocupaba por cosas mínimas ahora eso es cosa del pasado. Cuando estás lejos de tu país, de tu casa y de tu vida cotidiana, aprendes que siempre debes estar abierto al cambio y a ser más flexible. Créeme, del otro lado del mundo nada es remotamente parecido a lo que estás acostumbrado y tú entiendes que el nuevo país no cambiará para ti sino que tú debes ser un poco más accesible y amoldarte. Eso no quiere decir que debes cambiar tu esencia pero sí que la flexibilidad tiene que ser parte de tu nueva vida. Al final descubrirás que todo lo nuevo solo te ayudará a crecer personalmente y agradecerás cada experiencia.

Me conocí a mi misma

Aunque estar lejos de casa puede parecer difícil al principio, dicen que la mejor manera de entendernos a nosotros mismos es irnos a un lugar donde todo sea nuevo, donde no tengamos opiniones o sugestiones de otros que nos conocen a profundidad. Entenderte a ti es aprender de lo que eres capaz, hacía dónde vas y qué buscas en realidad. Estar lejos de mi normalidad me ha permitido ser más fuerte, más abierta y más consiente de cuáles son mis objetivos. Siempre vuelvo a casa con una mirada diferente del mundo e incluso de mi misma, porque descubro cosas que antes no veía.

IEF, Escuela de francés

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